MICRONUTRIENTES Y EL SISTEMA INMUNE

El sistema inmune es el que nos protege de todo tipo de infecciones.  Fortalecer el sistema inmune es lo más lógico que tú puedes y debes hacer por tu vida y la de tus seres amados. Todo lo que puedas hacer para fortalecer a tu sistema inmunitario es bienvenido. De manera académica la inmunidad se divide en inmunidad celular y humoral. La inmunidad celular esta mediada por la línea blanca. Los glóbulos blancos se dividen en Neutrófilos, Linfocitos B y T, Monocitos, Eosinófilos, Basófilos, Natural Killer (NK), Macrofagos entre otros. La inmunidad humoral esta mediada por los anticuerpos que son sustancias producidas por los Linfocitos T (CD4), citoquinas proinflamatorias como los interferones, las interleucinas, los factores de crecimiento tumoral. Los anticuerpos más importantes y estudiados son las inmunoglobulinas y hay varias clases:

  • Inmunoglobulina E: alergias
  • Inmunoglobulina A: es inespecífica presente en todas las secreciones, protege mucosas de ataques por bacterias y virus.
  • Inmunoglobulina M: memoria, aglutinación, tiene mayor avidez
  • Inmunoglobulina G: defensa importante contra virus y bacterias, pasa de la madre al feto.

En el cuadro hemático se hace conteo de todas las líneas celulares presentes en la sangre, las líneas rojas son principalmente los eritrocitos o glóbulos rojos (Red Boold Cells o RBC) y la línea blanca o glóbulos blancos (White Blood Cells o WBC). Cuando un médico te solicita un cuadro hemático, realmente te está diciendo muéstrame tus defensas ya que en el cuadro hemático se hace conteo de todas las células de defensa presentes en la sangre. Al solicitar un CH el medico también está diciendo quiero saber cómo estas respirando a nivel celular.

La función de los eritrocitos es transportar oxígeno a las células, para esto se vale de una molécula transportadora, la hemoglobina. En el CH se observa también la concentración de hemoglobina, pero no te dice cuántas moléculas de oxígeno está cargando, para esto se requiere un pulsoxímetro. El pulsoxímetro mide la frecuencia cardiaca y la saturación de oxígeno que nos permite conocer los niveles de oxígeno en sangre circulante que manejas. La hemoglobina tiene la capacidad de cargar cuatro moléculas y entrega tres a las células. Una molécula de oxígeno debe permanecer enlazada con la hemoglobina para que esta conserve su función. Parte del problema es que debido a que no respiramos de manera adecuada no hay disponibilidad de concentración necesaria de oxígeno a nivel alveolar y la mayoría de las moléculas de hemoglobina solo logran captar y transportar tres. Si la mayoría de tus moléculas de hemoglobina cargan tres moléculas, entonces, solo pueden entregar dos moléculas de oxígeno a las células (y deben regresar a los pulmones para recargarse de nuevo en los alveolos. Entonces no estas saturando oxigeno adecuadamente y esto es visible en el porcentaje de saturación que nos arroja el pulsoxímetro.

Este oxígeno junto con nutrientes es recibido por la célula y pasado a las mitocondrias para producir energía. Al interior de la mitocondria, la respiración celular es el conjunto de reacciones bioquímicas por las cuales determinados compuestos orgánicos son degradados completamente, por oxidación, hasta convertirse en sustancias inorgánicas, proceso que proporciona energía aprovechable por la célula (principalmente en forma de ATP). Al realizar este proceso se producen unos residuos que en condiciones y concentraciones normales son usados por las células del sistema inmune (neutrófilos) para oxidar las paredes de bacterias, virus, hongos y parásitos. Estos residuos son agentes oxidantes agresivos como los radicales libres, especies reactivas de oxígeno (EROS) y otros metabolitos reactivos de oxígeno (ROM) como por ejemplo, myeloperoxidasas,  hidroperóxidos y el radical anión superóxido.

Otra posibilidad es que debido a malos hábitos como fumar, tomar alcohol, uso de sustancias psicoactivas adictivas, algunos medicamentos farmacológicos, factores medioambientales, comida chatarra, etc.…, las mitocondrias de todas las células de tu cuerpo hayan producido un exceso de radicales libres, especies reactivas de oxígeno (EROS) que producen estrés oxidativo y se activa el Factor Inductor de Hipoxia (HIF), aumentando el riesgo de sofocación.

Las moléculas encargadas de bloquear o barrer estos radicales libres se conocen como antioxidantes. Los antioxidantes tienen la capacidad de desarmar a los radicales libres sin desestabilizar su propio estado. Cuando hay más antioxidantes las mitocondrias evitan la oxidación y gana la vida. Cuando hay más radicales libres se genera un estado de enfermedad conocido como estrés oxidativo (Ilustración 6). Algunos tratamientos como diálisis, bypass, injertos, corticoides, anticonceptivos, radioterapia, quimioterapia y antivirales aumentan la cantidad de radicales libres.  La cantidad de antioxidantes que mantiene en su cuerpo es directamente proporcional a cuánto tiempo vivirá. Si has tenido hábitos saludables tienes menos radicales libres.